Holaaa queridos parroquianos. ¿Qué tal os va por este valle de lágrimas? Espero que bien.
No iba a ser yo menos en incorporarme al coro de los privilegiados conocedores de tan magnífica familia en su vigesimoquinto aniversario. Grazalema y Juan, Juan y Grazalema, tanto monta...(Aunque, según Juan, lo de montar se hace cada vez más árduo): bien sabe el Creador lo agradecido que me siento por haber sido invitado a tan entrañable conmemoración, y además -lo que nunca habré de olvidar- la gran satisfacción de haberos casado de nuevo.
Gracias a este evento, he podido reencontrarme con Rafa y Lola, y conocer nuevos amigos con los que confío volver a disfrutar de su compañía dentro de pocas fechas -Dios mediante-, porque las horas que hemos convivido se me han hecho demasiado breves.
Debido a tanto lo comido y más lo bebido en ese fin de semana, desde esa fecha estoy haciendo ejercicio para ver si, de esta manera, rebajo en lo posible los sedimentos adiposos que engalanan mi abdomen. Así pues, he comenzado por levantarme todos los días a las 7 de la mañana para correr (Para correr las persianas del dormitorio porque el sol comienza ya a castigar a tan temprana hora, jajjaja)
En fin amigos, salud a todos, alegría y buen humor... y hasta pronto. Amén
Rondeño y Rondeña